Ácido hialurónico

El ácido hialurónico (AH) es un polisacárido del tipo de glucosaminoglucanos con enlaces β, que presenta función estructural, como los sulfatos de condroitina. De textura viscosa, existe en la sinovia, humor vítreo y tejido conjuntivo colágeno de numerosos organismos y es una importante glucoproteína en la homeostasis articular.[1] En seres humanos destaca su concentración en las articulaciones, los cartílagos y la piel.    En un hombre medio de 70 kilogramos de peso puede haber una cantidad total de 15 gramos de ácido hialurónico en su cuerpo, y un tercio de éste se degrada y sintetiza cada día.[2]

Presenta la propiedad de retener grandes cantidades de agua y de adoptar una conformación extendida en disolución, por lo que son útiles a la hora de acojinar o lubricar.

Historia

En 1934 el farmacéutico alemán Karl Meyer y su colega John Palmer, doctores de la Universidad de Columbia (Nueva York) lograron aislar en el laboratorio de oftalmología de la universidad[4] una sustancia hasta entonces desconocida a partir del cuerpo vítreo de los ojos de las vacas. Descubrieron que esta sustancia contenía dos macromoléculas de azúcar, y que una de ellas era ácido urónico. A raíz de esto tomaron la decisión de darle el nombre de ácido hialurónico a partir de las palabras hialoide” (vítreo) y ácido urónico.[5] La sustancia, que ayudaba al ojo a conservar su forma, era sumamente viscosa, lo que hizo sospechar a Meyer que podría tener algún empleo terapéutico. Sin embargo su extracción a partir de los ojos de las vacas no era factible comercialmente.[4]

El ácido hialurónico fue utilizado por primera vez con fines comerciales en 1942, cuando el científico húngaro Endre Balazs utilizó las técnicas de Meyer para sintetizar el ácido de las crestas de los gallos, que hoy día continúa siendo una de las fuentes de ácido hialurónico más provechosas.[4] Interesado por el compuesto patentó el primer uso de este ácido: sucedáneo de la clara de huevo en los productos de pastelería.[5] Balazs llevó a cabo la mayor parte de los descubrimientos sobre hialurónico durante los últimos cincuenta años, habiendo sido premiado por su carrera en numerosas ocasiones e incluso le han puesto su nombre a los premios de la Sociedad Internacional de Investigación Ocular (International Society for Eye Research).[6]

Uso médico y terapéutico

Su uso en cosmética, el sector de mayor demanda, se conoce desde 1996, aunque cubre múltiples necesidades.   El ácido hialurónico posee la capacidad de retener el agua en un porcentaje equivalente a miles de veces su peso. Es por ello que se emplea para hidratación de la epidermis ya que reconstituye las fibras que sostienen los tejidos de la piel.

Su funcionalidad como desarrollador de colágeno, retenedor de agua y materia de relleno cutáneo le ha otorgado una gran demanda dentro del sector de la cosmética, la cirugía estética y la odontología estética.

El uso principal del ácido hialurónico en medicina (en cuanto a número de veces, no en importancia médica), es como material de relleno en cirugía y odontología estética, utilizándose en implantes y rellenos.[8] [9] Este material, además de alisar los pliegues subcutáneos estimula la producción de colágeno, lo que multiplica y prolonga el resultado rejuvenecedor.   Su utilización destaca en relleno y contorneado de los surcos faciales así como en labios[9], pómulos, mejillas, frente y las marcas cutáneas aunque también se administra para reducir las cicatrices del acné severo y otros problemas cutáneos que ocasionen pérdida de piel.[10]   El ácido hialurónico se inyecta donde no hay músculo justo bajo la piel donde está la arruga.

El ácido hialurónico puede también eliminar los radicales libres, los subproductos dañinos para el tejido derivados del metabolismo del oxígeno, que pueden provocar inflamaciones y cáncer.[12]

Producción de derivados

Durante los últimos años se ha utilizado la biotecnología para desarrollar los derivados del ácido hialurónico con dimensiones moleculares específicas en vías de aumentar más aún sus funciones.[14] Los autores apuntan que este material puede ser beneficioso en el tratamiento de otras alteraciones cutáneas caracterizadas por la atrofia y la pérdida de colágeno, como la lipodistrofia ocasionada por el VIH o por el uso de terapias tópicas con esteroides.[10]

Referencias

  1.  Peyron JG.. Intraarticular hyaluronan injections in the treatment of osteoarthritis: state-of-art review. J Rheumatol. 1993;20 Suppl 39;10-5.
  2. Stern R (August 2004). “Hyaluronan catabolism: a new metabolic pathway”. Eur J Cell Biol 83 (7): 317-25. PMID 15503855.
  3. Ácido hialurónico propiedades, acceso 25 de noviembre de 2007.
  4. The New York Times, From the Head of a Rooster to a Smiling Face Near You, publicado el 30 de diciembre de 2003, Federation of Animal Science Societies (“Federación de Sociedades de la Ciencia Animal”), acceso 15 de febrero de 2008. (en inglés)
  5. ElCuerpo.es Implantes faciales: El ácido hialurónico, acceso 14 de febrero de 2008.
  6. International Society for Eye Research, acceso 14 de febrero de 2008.
  7. Véase ATC index 2008 de la página web del WHO Collaborating Centre for Drug Statistics Methodology del Instituto Noruego de Salud Pública (enlace consultado el 6, octubre, 2008).
  8. b Diccionario ilustrado de términos médicos, Ácido hialurónico, acceso 25 de noviembre de 2007.
  9. Clínica Castellana 100, Madrid, Estética labial
  10. Alejandra Rodríguez, El ácido hialurónico rellena las arrugas por partida doble, 24 de febrero de 2007 El Mundo, acceso 25 de noviembre de 2007.
  11. Tienda de suplementos Nutricionales, Ácido hialurónico, acceso 25 de noviembre de 2007.
  12. Bibliomed, Inc.(Clinical Journal of Sports Medicine), El ácido hialurónico acelera la curación del esguince de tobillo, viernes, 3 de agosto de 2007, acceso 25 de noviembre de 2007.
  13. Medicina Geriátrica, Efectos a largo plazo de ácido hialurónico en el líquido sinovial en la artrosis de rodilla, jueves 13 de julio de 2006, acceso 25 de noviembre de 2007.
  14. Restylane, ácido hialurónico, acceso 25 de noviembre de 2007.
  15. Miguel Anxo Murado, director de del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM).
  16. b CSIC, Nuevos productos de los residuos del litoral, 12 de enero de 2004, acceso 25 de noviembre de 2007.
  17. Restylane, Cuadro comparativo, acceso 25 de noviembre de 2007.
  18. Mentocorp, Puragen, acceso 25 de noviembre de 2007